Robert Riskin.

Robert Riskin.

En estos tiempos en los que se lucha por visibilizar a los guionistas de ficción y, en ocasiones, de entretenimiento, no está de más contar una breve anécdota sobe un guionista que quiso hacerse visible allá en los años dorados del cine americano. Su nombre era Robert Riskin, no confundir con el también guionista Morrie Ryskind. Además de ser uno de los precursores del Screen Writers Guild (el sindicato de guionistas estadounidense). De la cabecita de Robert salieron guiones que se convirtieron en películas ya clásicas y que siguen emocionando hoy en día. Películas como “Dama por un día”, “Sucedió una noche”, “Vive como quieras”, o “Juan Nadie”. Sí, todas estas películas tienen algo en común más allá, claro está, de que el guionista fuese el mismo. Ese algo en común es el director; Frank Capra. El gran Frank Capra, a quien no hay que quitarle ningún mérito, pero es bueno que hagamos memoria y que a Caesari quod est Caesaris. Desde 1931 a 1938, Riskin y Capra colaboraron en ocho películas. Además, Riskin contribuyó en, por lo menos, otros seis guiones dirigidos por Capra. Las películas fueron nominadas a 29 premios de la Academia, incluyendo ocho nominaciones para Riskin y Capra, y ganaron diez estatuillas, incluyendo tres para Capra y uno para Riskin.

Robert Riskin, de pie, y Frank Capra.

Robert Riskin, de pie, junto a Frank Capra.

Durante este período, Riskin y Capra tenían lo que parecía ser una relación de trabajo normal. Pero su relación personal era bastante tensa. No solo por las ideologías políticas de cada uno – mientras Riskin era un liberal practicante, Capra era un comprometido republicano conservador -, también y sobre todo porque el reconocimiento al trabajo creativo de Riskin se veía empañado cuando la prensa describía a sus personajes, a los que daba voz por medio de los guiones que escribía para el director, eran descritos como “toque Capra”, que se podría definir como una forma de entender la vida desde la esperanza, desde el optimismo, con héroes sacados de la clase media, incluso baja, y que sin necesidad de RRSS, ni change.org, consiguen la ayuda y el apoyo de otras personas por cómo son y por los actos que han realizado a lo largo de su vida. El individuo por encima de la sociedad opresora que solo piensa en sus propios intereses, en ser una máquina de hacer dinero, denunciando y poniendo en evidencia a los…como bien se expresa en la teoría de los idiotas de “Juan Nadie” Una teoría que estaba muy alejada de la ideología de Capra y que era influencia directa de la conciencia social de Riskin. Pero poco a poco se fue popularizando el “toque Capra” en medios de comunicación, en las charlas de los profesionales de Hollywood, en los carteles que anunciaban sus películas. Todo era “toque Capra” cuando, en realidad, era “toque Riskin”

A pesar de ello, en 1939, los dos profesionales decidieron emprender un camino como productores independientes en un estudio al que llamaron Frank Capra Producciones. La asociación se dividió en un 65/35 y sí el 65% era de Capra, y el 35% restante de Riskin. Dos años más tarde Frank Capra dirigió el clásico, con guión, conciencia social, ideología y “toque” de Riskin, “Juan Nadie”. Ahí fue cuando la brecha entre autor (Robert Riskin) y director (Frank Capra) empezó a hacerse más evidente. Riskin consideró que Capra estaba recibiendo todo el mérito por sus colaboraciones, incluyendo aquellas que le correspondían a él como guionista. Ambos se enfrentaron en alguna ocasión al respecto, pero la cosa no pasó de la típica discusión entre dos socios, uno con más poder que otro, eso sí. Y fue en uno de estos enfrentamientos cuando surgió la anécdota que nos ocupa hoy. Una anécdota que escribió en su día el también guionista David Rintels y que Capra, más tarde, se encargó de negar.

Una tarde Riskin salió de su despacho con 120 páginas (algunos hablan de 90) y se dirigió al despacho de su socio y director, Frank Capra. Al llegar entró, tras llamar, y dejó sobre la mesa las páginas. Capra preguntó “¿Qué es esto?” “Tú próxima película” Respondió displicente Riskin. Capra Ojeó las páginas y al ver que todas estaban en blanco se lo hizo notar a Riskin. Y entonces este pronunció una de las mejores líneas de diálogo de la historia del cine junto con el “Nobody’s perfect” de Wilder y el “Frankly, my dear, i don’t give a damn” De Margaret Mitchell (con el añadido de “Frankly” por parte del guionista Sidney Howard, que no aparece en la novela) Robert Riskin miró a Capra, dibujó media sonrisa y le dijo “Put the famous Capra touch that!” Y salió del despacho.

“Juan Nadie” fue la última colaboración entre Riskin y Capra.

Cartel promocional de "Juan Nadie"

Cartel de “Juan Nadie”

Años más tarde Riskin enfermó gravemente y de estar convaleciente en su casa pasó a ingresar en la residencia-hospital Motion Picture & Television. Allí Riskin recibía las visitas de grandes amigos y compañeros como Edward G. Robinson, Jack Benny, Irving Berlin o Jo Swerling, uno de los guionistas de “Qué bello es vivir” además del cuidado y visitas tanto de su mujer Fay Wray. Durante los cinco años de enfermedad de Riskin, Frank Capra nunca le visitó. El amigo y también guionista Jo Swerling no entendía el comportamiento de Capra, pero Riskin nunca menospreció a quien en su día fue su socio y quien convirtió en imágenes los guiones que escribía. Permaneció leal a él llamándolo siempre “mi mejor amigo”.

El 20 de septiembre de 1955 Robert Riskin el creador de personajes e historias inolvidables para la cultura popular americana y del resto del mundo, moría. El Los Angeles Examiner cubrió el funeral de Riskin yen su artículo describía a la lista de famoso que acudieron al entierro. Entre ellos aparece la mención a un hombre al que bautizaron como “el hombre que no estaba allí”. Ese hombre no era otro que Frank Capra. El director y antiguo amigo de Riskin no acudió al funeral de su guionista, aquel que no solo le dio grandes historias, también le dio el “toque Capra”.

Cartel de "Un gánster para un milagro"

Cartel de “Un gánster para un milagro”

En 1961, Capra dirigió “Un gángster para un milagro“, una nueva versión de la película “Dama por un día” que en 1.933 había escrito Robert Riskin. Esta fue la última película de Frank Capra.

Extras:

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Para saber más sobre Capra.